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Una carrera frustrada

Una carrera frustrada

junio 22nd, 2015
Nacionales
San Cristóbal. Ella soñaba con ser médico especialista en ginecología y obstetricia, pero sus anhelos quedaron truncados cuando en el año 1996 las notas de matemática y sociales no fueron reportadas por el Sistema Nacional de Pruebas Nacionales.

Magalis Peguero, quien es oriunda de la sección Humachón, paraje La Jagüita, del municipio Cambita Garabito de esta provincia, narró que ese inconveniente se le presentó en la primera convocatoria del citado año y desde ese momento vivió una odisea que le llevó 16 años de espera para obtener el título de bachiller.

“Me fui a la segunda convocatoria y me reportaron la nota de Sociales aprobada, pero la de Matemáticas no apareció y me mandaron a la tercera. Ahí me sentí sumamente decepcionada, porque para mí era más que un sacrificio volver a las aulas, ya que era madre soltera de dos hijos y trabajaba muy duro en la zona franca de Haina para mantenerlos”, contó.

Mi sueño es que el presidente Medina se apiade de mí y me nombre como enfermera asistente en un hospital, para pagar mis estudios como licenciada en enfermería que actualmente curso y así por lo menos gane algo..
Magalis Altagracia Peguero, estudiante de Enfermería en la UASD.

Magalis dijo que luego de tomar las tres convocatorias de Matemáticas del año 1996 que hizo la Secretaría de Estado de Educación, ahora Ministerio de Educación, no le quedó otro recurso que esperar el año siguiente para examinarse e inscribirse en la escuela de medicina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), como soñó desde niña.

“Qué vaÖ mi nota de matemáticas parecía que se la había tragado la tierra. Me exáminé en las tres convocatorias del año 1997 y no aparecí, pero en la primera de 1998, la reportaron con un 65. Para mí aunque la nota estaba reprobada, me dio cierta esperanza, porque por lo menos ya había nota. En ese momento apenas empezaba un vía crucis”, dijo.

Magalis contó que los 65 puntos en Matemáticas fueron reportados en las tres convocatorias que tomó en el año 1999 por un error del sistema, pero en el 2000 se añadió un nuevo ingrediente y es que la nota de Sociales, que había aprobado en el año 1996, también le apareció con 65.

Cuenta que no recuerda las veces que acudió al proceso de revisión de notas y sólo la mandaban a tomar la próxima convocatoria a examen.

“Yo lloraba, me deprimía, me ponía nerviosa, me desesperaba… quise dejarlo todo y no estudiar nunca más, pero soy de un campo muy pobre y mis deseos de superación eran más fuertes que esas adversidades. Mis deseo de ser profesional me llevaron a tomar todas las convocatorias a las que me enviaron. Ya yo estaba desesperada, porque en el distrito educativo al cual pertenezco en esta provincia, no me daban ninguna esperanza y me fui al Ministerio de Educación y allí no aparecí en ningún archivo. Parecía como si yo nunca había estudiado. Me pusieron otra fecha para que volviera y tampoco aparecí”,  narró.

Magalis, quien hizo el bachillerato en el sistema de Educación a distancia de Cenapec, contó que luego de ese vía crucis que vivió esos años, en los que tomó las tres convocatorias de las Pruebas Nacionales para Matemáticas y Sociales, pensó que ella era muy bruta, porque todos sus hermanos y amigos ya estaban en la universidad, terminando sus carreras, por lo que apeló a un plan B.

“En el año 2001 mandé a mi hermana más pequeña, que estudiaba medicina en la UASD a tomarme las pruebas de la primera convocatoria y reportaron de nuevo 65 puntos en cada materia; en la segunda envié a una amiga y para mi sorpresa apareció la misma nota en ambas materias. En ese año el Ministerio de Educación dio 12 puntos para salir de las personas rezagadas y a mí no me aparecieron esos puntos”, contó.

Magalis dijo que su interés no era engañar al Sistema cuando se valió de personas para que se examinaran por ella, sino que se dio cuenta que realmente ella no era bruta, sino que en su caso había un problema serio.

“Aunque no lo crean, seguí tomando todas las convocatorias para Matemáticas y Sociales desde 1996 hasta el 2009. En ese año un compañero me dijo en la primera convocatoria que ahora sí la iba a pasar y me hizo el examen completo en un papelito. Él la pasó y yo me quemé. Bueno, finalmente en la segunda apareció Matemáticas aprobada. Yo respiré, porque aunque habían pasado 13 años tomando las tres convocatorias, todavía tenía mis sueños de hacerme médico”, dijo.

Magalis continuó atendiendo al llamado de las convocatorias que hacía el Ministerio de Educación entonces para Sociales hasta el 2012 cuando nombraron como secretaria docente a su hermana Vida María Peguero, con quien hizo el bachillerato. Su hermana había terminado sus estudios en Administración Escolar.

“Ella me dijo, este es tu tiempo para que te pongas en esto y busques la raíz del problema. Yo tomé el examen para la primera convocatoria para Sociales en el 2012 y volvió a aparecer el bendito 65. Ahí fue que el mundo se me fue encima, ya no tenía ganas ni de comer”, agregó.

Magalis explicó que su hermana le pidió que se fuera a la segunda convocatoria a ver qué harían después de ahí. Así lo hizo, pero nada cambió.

“Entonces ella me dijo que fuera al distrito escolar al que pertenecía y contacté al encargado de Pruebas Nacionales. Él mismo se metió en los archivos. Allí encontró que cuando tomé la primera convocatoria del año 1996, pasé todas mis materias. Me sentí tan impotente, pero al final me entregaron todos los documentos y pude entrar a la Universidad, a mis 44 años de edad”, dijo.

Los rezagados

La directora general de Evaluación de la Calidad de la Educación del Ministerio de Educación, Ancell Scheker Mendoza, informó que de acuerdo a las estadísticas, hay un total de 70,421 estudiantes de media rezagados, desde 1994 al 2014, que arrastran materias por diversas razones, razón por la cual no han podido entrar a la universidad.

Uno de esos casos es el de José Antonio Jiménez, de 18 años de edad, quien el pasado año reprobó Lengua Española en todas las convocatorias.

“Este año me preparo para examinarme, pues sueño con inscribirme en la universidad donde me convertiré en ingeniero civil. Soy muy bueno en matemáticas y no quiero que las Pruebas Nacionales frusten mis aspiraciones”, dijo.

Scheker Mendoza manifestó que ese número hay que tomarlo con cautela, pues hay personas de estas que posiblemente no están en el país o pueda haber alguna duplicidad.

Explicó que actualmente solo salen automáticamente las hojas de respuesta de los estudiantes del 2012 al 2014, por lo que los anteriores que quieran participar en el proceso de convocatoria, deben solicitar su inscripción para tomar la prueba, pero para ésta ya cerraron.

Los desacuerdos

Los gremialistas Radhamés Camacho y María Teresa Cabrera coincidieron en afirmar que el Estado hace una inversión irresponsable en las Pruebas Nacionales.

Aseguraron que las Pruebas Nacionales no han contribuido como fueron concebidas, al lamentar que por estas pruebas hayan tantos jóvenes frustados que no han podido realizar una carrera universitaria.

“Cuando un estudiante va año por año a tomar las pruebas y no pasa, al final deserta de los estudios y nuestra apuesta es que nuestros muchachos se preparen. En verdad no creo que sea bien invertido el dinero que se gasta recurrentemente cada año en la aplicación de las pruebas nacionales”, agregó.

De su lado, Camacho, quien fue uno de los que participó en la formulación del Plan Decenal de Educación en el año 1992, manifestó que las Pruebas Nacionales no tienen razón de ser.

“Es más, nosotros estamos haciendo una inversión irresponsable en eso. Yo creo que hay que legislar y poner a los técnicos a trabajar de manera directa con los profesores y aumnos”, dijo.

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GRADUADA COMO TÉCNICA EN MEDIO DE LA LARGA ESPERA

Mientras Magalis esperaba por un desenlace de su situación, se inscribió en una escuela de enfermería de aquí y se graduó como técnica en esa rama.

“Hice mi pasantía en una clínica donde aprendí mucho y me enteré que en el hospital Juan Pablo Pina de San Cristóbal había 12 vacantes para licenciadas y técnicas para trabajar en la nueva área de maternidad. Me puse feliz y a través de la ayuda de una de mis hermanas sometí mis documentos, pero cuando estos llegaron a recursos humanos del Ministerio de Salud Pública, los rechazaron, alegando que donde estudié no era una escuela reconocida. Me volví a sentir impotente y frustrada. Solo dije que por qué me pasaba esto. La verdad que me sentí tan desdichada…”, comentó.

A sus 45 años, cursa el tercer semestre de la licenciatura en enfermería en la UASD y dice que su mayor anhelo es que el Presidente la nombre en el hospital Juan Pablo Pina de su provincia, para sentir que de todo el proceso, no todo está perdido. “Estoy desempleada y hago malabares para comprar mis materiales”, dijo.

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